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El internet de las cosas: Una promesa en desarrollo

¿Has oído hablar o has visto en películas los anteojos en cuyos cristales puedes ver el correo electrónico, programas de televisión o incluso, observar si es que algún producto está a punto de vencer? Aunque no lo creas, todo es posible con la tecnología de la información.

El Internet de las cosas (IdC, o IoT, por sus siglas en inglés), te entrega la infinita posibilidad de conectar objetos, más allá de computadoras, tabletas o teléfonos inteligentes, a la red.

 

Revisar el correo con tus lentes o desde tu reloj no es algo tan futurista como se pueda llegar a pensar, de hecho es una práctica que existe actualmente pero que es muy poco masificada debido al costo, por lo que no es algo muy masivo por el momento pero, eso no quiere decir que tal vez en 10 años más o inclusive menos, sea el método más utilizado para comunicarse entre las personas. Según predicciones del sector tecnológico, para 2023 se espera que las conexiones al Internet de las Cosas alcancen los 3.500 millones.

 

Es así como, aunque si bien todavía no sea un término conocido por todos, el Internet de las Cosas se asoma cada vez más, de forma directa o indirecta, a la vida cotidiana. Desde vacas con chip, monitoreadas desde que nacen hasta que llegan en filetes a las góndolas de los supermercados, hasta los “edificios inteligentes”, los avances tecnológicos y la inteligencia artificial producirán transformaciones que reconfigurarán la manera en la que hacemos todo, o casi todo.

 

Un universo conectado a Internet

La Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU, por sus siglas en inglés), perteneciente a las Naciones Unidas, afirma que el Internet de las Cosas constituye una próxima fase del desarrollo de la red.

“El Internet de las Cosas ampliará en gran medida la huella digital. Dicha tecnología conectará no solo a personas, organizaciones y recursos de información, sino también a objetos dotados de capacidades de detección, procesamiento y comunicación de información digital”.

 

Esta nueva tecnología ayudará a no sólo conectar a las personas desde grandes distancias como ya se hace actualmente, sino que también desarrollará mayores avances en la entrega de información, permitiendo que los aparatos tecnológicos que utilizamos cotidianamente como también, el internet y todos los dispositivos en cuestión, tengan actualizaciones que posiblemente nos sorprendan.

 

El Internet de las Cosas para el desarrollo

Y aunque si bien podemos estar satisfechos en América Latina con respecto a nuestra conexión a internet, esta debe mejorar: el promedio de velocidades de descarga y carga de la red está entre los más bajos del mundo (ocupa el quinto lugar entre las seis regiones). Además, el promedio de propiedad de teléfonos inteligentes en la región en 2015 fue del 42%, según los datos de la ITU. Al acceder a esta nueva tecnología, los países tendrían más acceso a los beneficios que aporta en la medida en que tengan mejor acceso a la internet.

 

Entonces, lo que está sobre la mesa no es solo el funcionamiento del Internet de las Cosas, así como los otros brazos de las IdC y de sus aportes, sino que su impacto en el mundo y sus posibilidades para el desarrollo, entregando nuevos desafíos para muchos países.

 

Cabe considerar que, las necesidades se adaptan para cada región y, más específicamente a cada país, es por esto que, ya se están aplicando en algunos lugares del mundo para facilitar la vida de las personas y así, entregar beneficios a la comunidad.

  • Sensores instalados en postes de luz que miden y comparten datos ambientales o de contaminación (Chicago y Barcelona, por ejemplo).
  • Aparatos de GPS que rastrean y dan en tiempo real actualizaciones de la situación del tránsito (Mississauga en Canadá).
  • Medidores inteligentes que monitorean el consumo de energía (Ámsterdam, Seúl).
  • Sensores que detectan el volumen de basura en los contenedores callejeros (Reino Unido).

A partir de la experiencia en varios países, los expertos concluyeron que aún no existen aplicaciones masivas de IdC en las políticas públicas, ya que los marcos regulatorios no están actualizados y además, muchos proyectos aún necesitan evolución y carecen de un modelo de financiamiento a largo plazo.

 

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¡Conversemos!

Un aspecto esencial para aprovechar los beneficios de la Internet de las cosas es tomando en cuenta este horizonte de oportunidades y desafíos, estableciendo alianzas para ayudar a erradicar la pobreza y desbloquear nuevos impulsores del crecimiento económico a través de los grandes datos del Internet de las cosas.

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